sábado, 13 de noviembre de 2010

Visita a Señal 3 La Victoria, televisión comunitaria, Santiago de Chile





Visita a Señal 3 La Victoria, televisión comunitaria de la comuna La Victoria en Santiago de Chile, visita enmarcada dentro del Encuentro Internacional de Televisoras Comunitarias: por el derecho a las comunicaciones populares, convocada por Víctor Jara TV y Fundación Víctor Jara, Canal 3 de La Victoria, y GiraMundo TV de Mendoza

Señal 3 Televisión La Victoria  Señal 3 Surge en el seno de la Población " La Victoria "como canal de Televisión Popular Alternativo el 30 de Octubre del año 1997.

Si bien, la idea de las comunicaciones se encontraba integrada en la población desde el tiempo de la Dictadura, es en este año cuando se autogestiona el dinero necesario para adquirir los equipos de transmisión.

En el año 2000 son integrados al actual colectivo surgido desde la primera etapa de la Señal 3.Señal 3 surge por la necesidad de crear espacios para los pobladores y las organizaciones que desean expresar sus necesidades e intereses; espacios que en los canales tradicionales no se les otorgan al pueblo: mujeres, niños, jóvenes y trabajadores que constituyen un gran segmento en nuestra sociedad.
Durante todos sus años de funcionamiento, Señal 3 La Victoria no ha estado ajena a problemas y situaciones adversas, las cuales se han solucionado gracias al trabajo activo y comprometido de sus integrantes.El hecho de ser el  primer canal de televisión comunitario incentivó el desarrollo de la iniciativa con la seria intención de mejorar en cuanto a las transmisiones presentadas semana a semana. Es así como hoy en día, la parrilla programática de la Señal 3 la constituyen, principalmente, programas desarrollados por integrantes del colectivo y organizaciones involucradas en la educación popular.Actualmente, Señal 3 es modelo a seguir. Se ha apoyado la instalación de diversos canales de televisión comunitarios en otras zonas de Santiago y regiones de nuestro país, lugares en donde la idea de la  televisión comunitaria a aportado a la participación y la integración de los vecinos en la solución de problemas comunes. Además, acercar la televisión a la gente común, permite mayor representación  y estimula la participación, objetivo fundamental de nuestra organización.

viernes, 6 de agosto de 2010

Adolfo Rodriguez Gil, Mitos y mentiras de la cooperación al desarrollo y de las ONGD (charla-debate)

“Quienes hicieron al paralítico ¿pueden ofrecernos la silla de ruedas?”
  Eduardo Galeano. Las venas abiertas de América Latina

"No nos den limosnas, déjennos crecer por nuestra cuenta"
 Ernesto Che Guevara, en la Conferencia de Punta del Este de agosto de 1961




Más allá del discurso oficial, de las promesas reiteradas, del ruido mediático, de los espectáculos y de las movilizaciones, el hecho es que la llamada cooperación al desarrollo ha venido reduciendo drásticamente sus recursos desde los años noventa del siglo XX, ha perdido importancia geopolítica y económica, y se ha convertido en auxiliar del capitalismo globalizado y neoliberal.

Hay quien se sorprende de estos cambios y piensa que los gobiernos de los países donantes se han vuelto irresponsables, que no quieren ayudar a la humanidad a salir del subdesarrollo, de la pobreza y del hambre. De ahí los continuos llamamientos a la cordura que realizan los organismos de Naciones Unidas, las ONGD y muchos intelectuales orgánicos de la ayuda.

Pero para entender lo que hoy está pasando, para entender también el espacio que hoy ocupan las ONGD y la progresiva integración en el sistema de éstas, es importante situar el origen de esas políticas que conocemos como “cooperación al desarrollo”.

La Ayuda Oficial al Desarrollo ha sido, desde su nacimiento, un complemento a las estrategias de dominación del capital.

La política exterior fue el factor determinante en la puesta en marcha del sistema de Ayuda Oficial al Desarrollo, tras la Segunda Guerra Mundial. Ésta política nació íntimamente ligada a la “guerra fría” y fue impulsada fundamentalmente por los Estados Unidos, con el objetivo de disputar espacios de influencia a la URSS y, tras las primera ola de revoluciones en los países subdesarrollados (China, Cuba, Vietnam, Corea…), de servir de complemento “civil” en la lucha contra los movimientos revolucionarios, es decir, como política contrainsurgente.

Pero también la cooperación al desarrollo jugó un papel importante en el reparto de influencias entre el llamado bloque occidental. Los Estados Unidos, impulsaron planes para la reconstrucción en Europa y Asía, que les permitieron dar salida a su gigantesca industria militar en reconversión y asentar su influencia política y económica. También, este país, que emergían como la potencia dominante en la posguerra, pero que carecían de un imperio colonial, impulsó la descolonización, en la medida en que ésta les abría el camino a ampliar su presencia política y económica en las antiguas colonias, y la “ayuda” fue un instrumento de la extensión de esta influencia1. Mientras, los países europeos situados en el campo de los vencedores, impulsaron también la “ayuda”, como fórmula para atenuar la pérdida de control que podía suponer la descolonización2. Asimismo, la “ayuda”, o la cooperación al desarrollo como enseguida empezó a llamarse, fue utilizada por todas las potencias, grandes, pequeñas y medianas, como apoyo a los gobiernos “amigos”, como instrumento geopolítico para disputar, crear o consolidar áreas de influencia, como elemento de apoyo en la competencia interimperialista, como complemento de la política de penetración cultural o lingüística, etc. No descubrimos nada nuevo, centenares de documentos y discursos así lo proclamaron.

Es suficientemente conocida y suficientemente clara, la frase que pronunció el Presidente de los Estados Unidos, J.F. Kennedy, en 1960, en un discurso sobre la “Alianza para el Progreso”3:

“La ayuda al extranjero es un método por el cual los Estados Unidos mantienen una posición de influencia y de control sobre el mundo entero y sostienen a algunos países que de otro modo se pasarían al campo soviético”.

Por otro lado, la política económica, sobre todo en su faceta comercial, de inversiones de capital y de promoción de la industria y de la tecnología del Norte, impulsó también la Ayuda Oficial al Desarrollo e hizo que ésta desplegara, entre otros, instrumentos crediticios y de Ayuda ligados a la compra de productos y servicios en el país donante, lo que sirvió, además de para mejorar las exportaciones de los países industrializados, para introducir tecnología y empresas del país donante4. En otros casos, la Ayuda fue la contrapartida para conseguir privilegios comerciales o financieros para los capitales del país donante, o facilidades para instalar sus empresas, conseguir concesiones y explotaciones de recursos naturales, contratos públicos o privados, información privilegiada, etc.

También la Ayuda Oficial al Desarrollo tuvo desde su nacimiento un componente importante de política interior en los países donantes. La cooperación sirvió en su inicio como fórmula política para dar salida a las críticas que algunos sectores sociales plantearon en la posguerra europea, en relación al saqueo que sus países habían llevado a cabo en las colonias y sobre las consecuencias que ese saqueo y esa dominación tenía en los nuevos estados independientes. Más cercano en el tiempo, la cooperación al desarrollo, ha servido también como elemento complementario del mito del Estado del Bienestar (que, en principio llegaba sólo a unos pocos, pero que llegaría poco a poco a todos…) e incluso como espacio de integración en el sistema de movimientos y militantes de la izquierda, especialmente de la izquierda radical y de los llamados nuevos movimientos sociales de los años sesenta y setenta.

Esta combinación de intereses políticos (externos e internos) y económicos de los países donantes, determinaron el nacimiento, los contenidos y los vaivenes de unas políticas que nacen y se mantienen por los intereses de los “donantes” y que nunca han tenido como objetivo lo que dicen proclamar: el desarrollo.

Ya hemos dicho en otras ocasiones que la única cooperación al desarrollo que realmente ha existido es la que indica el sentido gramatical de la frase: es decir la que los trabajadores y trabajadoras de los países subdesarrollados han prestado a los capitales de los países que llamamos desarrollados, y no al revés. Y esto ha venido siendo así desde los inicios del capitalismo, con el establecimiento de un sistema de saqueo que ha utilizado siempre la guerra y el comercio, y también la presencia directa de empresas y capitales. Un sistema que se inició con el colonialismo, continuó con el imperialismo y que se mantiene e incrementa en la globalización neoliberal.

Extracto del capítulo del libro "Tendencias de la cooperación para el desarrollo y futuro de las ONGD", editado en por Paz y Tercer Mundo- Gakoa en 2005

Autores: Alfonso Dubois, Joaquín Arriola, Luis Guillermo Pérez Casas, G. Búster, Adolfo Rodríguez Gil, Carlos Gómez Gil, Carmen Coll, Enrique del Olmo. Prólogo de F. Javier Vitoria Cormenzana

Continúa el texto aquí

Página personal de Adolfo Rodríguez Gil 

sábado, 8 de mayo de 2010

jueves, 29 de abril de 2010

Apuntes para un documental (Texto introductorio)

Este Blog quiere recoger el proceso de trabajo en la elaboración de un documental sobre la colonización y neocolonización en Latinoamérica, propuesta de actividad dentro del colectivo Macondo de Solidaridad con América Latina


Macondo es un colectivo de solidaridad con América Latina que en abril del 2005 se constituye en Sevilla, con la finalidad de reunir a un grupo de personas con inquietudes y esperanzas hacia los pueblos de latinoamérica, y a su vez con la idea de expresar lazos de solidaridad pueblo a pueblo, desde acá, desde los pueblos de este lado del mundo, hacia los de allá, alzando de alguna manera nuestra voz en protesta por las actividades imperialistas y neocolonizadoras de Europa y en especial del Estado Español en America Latina, ya que nuestro enemigo es el común a los pueblos del mundo: el capitalismo y sus formas de supervivencia.